En San Cristóbal de Las Casas, el futuro urbano se construyó con prisas, sin voces y sin lengua. El Programa Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU), el documento que debería guiar el crecimiento ordenado de la ciudad, nació en el caos: sin planeación, sin traducciones para las comunidades tzotziles y tzeltales, sin consulta real, sin supervisión federal y con la complacencia de autoridades municipales que, desde el primer día, dejaron claro que la participación ciudadana no estaba en su lista de prioridades.
La actual investigación de Semanario Mirada Sur, que hemos documentado por más de dos años, expone con pruebas cómo el PMDU fue elaborado sin rigor técnico ni voluntad política de incluir a la población. Con listas de asistencia, oficios ignorados, observaciones archivadas y el silencio de las autoridades municipales, estatales y federales, el resultado es un plan mal hecho, que no responde a la complejidad de San Cristóbal ni a las necesidades de quienes habitan este territorio.